Se habla mucho de la importancia de nuestra dieta tradicional, la dieta mediterránea, así como de los factores que rodean nuestra alimentación y que influyen en nuestra salud.
También son muchos los estudios, y de diversas disciplinas de la medicina, los que convergen en la conclusión de que en la alimentación está el origen de muchas de las enfermedades de nuestros días. O más bien en nuestros malos hábitos alimenticios.
No se trata de ser alarmista ni convertirnos en talibán de la alimentación “sana”, y tampoco hay que tratar estos temas a la ligera. Pero sí, parece que vamos estando cada vez más de acuerdo en que cuidar nuestra alimentación es cuidar nuestra salud, así que, desde Corpore Sano, os vamos a dar algunas pautas sencillas para que nuestra alimentación sea la base de una buena salud.
Estas pautas se van a resumir en el planteamiento básico y general de que si comes como comían tus abuelos estarás más sano. Y para desmontar el postureo, vamos a aclarar que no nos referimos a comer lo mismo, se trata de rescatar la esencia de las costumbres:
- La comida de nuestros abuelos estaba basada en los productos de temporada, lo que implica una comida racional y que conlleva además el concepto de sostenibilidad, porque respetar la estacionalidad de los productos que consumimos contribuirá a cuidar mejor nuestro entorno, y puede colaborar a mantener puestos de trabajo de la zona donde vivimos.
- Tus abuelos no comían alimentos procesados. Es seguro que no comían bollería envasada, ni bebidas azucaradas, margarinas, sopas instantáneas, nuggets… Come alimentos frescos y que cocines tú mismo, es la mejor forma de garantizar que no llevarán excesos de sal, azúcares, sustancias artificiales, saborizantes que crean adicción, etc.
- Al menos una de las comidas del día de tus abuelos era en familia, y suponía el pequeño acontecimiento del día. Quizá no asociamos esto a comer sano, pero sentarse a la mesa con familia o amigos supone dedicar más tiempo, te sacias antes y comer más relajado. Comes mejor y le sienta bien a tu estima y a tu salud espiritual.



